En España hay un parque de vehículos con algo más de 27,6 millones de vehículos, según los datos de Anfac (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones). Más de 27 millones de dueños que cada día tienen que estacionar su vehículo y se preguntan qué es mejor, si hacerlo en la calle o en un garaje.

El miedo al robo del vehículo y a posibles daños que supongan un verdadero revés para el bolsillo son a menudo los factores que influyen en la decisión.

EN LA CALLE

Dejar “dormir” el coche en la calle sale a priori más económico, aunque tiene sus riesgos. En la calle el vehículo está más expuesto a posibles incidentes no deseados como por ejemplo el robo del propio vehículo o de elementos que están en su interior y fuera (antena, limpiaparabrisas…), arañazos o incluso que otro vehículo choque con el nuestro.

Pero además hay que tener en cuenta que las condiciones climatológicas generan cierto deterioro en el vehículo cuando éste está estacionado siempre en la calle (batería, líquidos, deterioro de piezas por estar expuestas al sol…).

Esta opción deja de ser tan barata cuando la zona en la que se reside tiene un sistema de estacionamiento regulado. Este sistema implica pagar por aparcar y dependiendo de la zona se podrá aparcar o no. La zona de residentes es la indicada para quienes viven en dicha zona y es el ayuntamiento correspondiente el que debe otorgar esta condición. El ayuntamiento establece un precio anual para que estacionen en la zona de residentes sin límite de tiempo y en las de no residentes en el horario establecido.

EN EL GARAJE

Las desventajas de que el coche duerma en la calle, aquí desaparecen. Los coches que están aparcados en garaje, generalmente tienen un mejor nivel de conservación. Aunque “nadie está libre de nada”, que el vehículo duerma en el garaje aporta cierta tranquilidad, disminuye la probabilidad de robo y de desperfectos. Además puede entenderse también como una forma de ahorro en tiempo y gasolina ya que no se tiene que estar buscando sitio para aparcar una vez que se llega a casa. Si se va más allá, el precio de la prima del seguro puede verse reducida también por el hecho de que el coche duerma en el garaje, ya que las aseguradoras entienden que los riesgos se minimizan.

Es cuestión de sentarse, tener en cuenta de qué vehículo se dispone, pensar si merece la pena una opción u otra y hacer números.